Tottenham pone contra la pared al Manchester City

Tottenham pone contra la pared al Manchester City

 

Tottenham pone contra la pared al Manchester City

 

Hay quienes dicen que en ningún sitio se come como en casa, y quienes afirman que en ningún sitio se juega al fútbol como en casa.

 

Es el caso del Tottenham, que después de un largo e improductivo exilio en Wembley finalmente ha podido inaugurar el nuevo y flamante White Hart Lane, un estadio de Champions, joya del norte de Londres. El partido de liga contra el Crystal Palace fue el ensayo de la boda. La ceremonia propiamente dicha se celebró anoche, en Europa, ante una audiencia internacional de millones que lo vio ganar.

 

El partido pudo quedar determinado por una intervención del VAR con sólo once minutos, para señalar un penalti cuando un disparo de Raheem Steerling dio en el brazo extendido de Danny Rose sin que el árbitro se apercibiera y sin que los jugadores del City apenas reclamaran.

 

Pero Hugo Lloris, un portero irregular capaz de lo mejor y de lo peor, detuvo el disparo con poca fuerza y picardía del Kun Agüero.

 

En la primera parte el City tuvo la posesión del balón y el Tottenham las escasas ocasiones, jugando al contraataque. Dio ya un aviso a los cinco minutos, cuando Dele Alli remató alto al primer toque un centro de Sissoko desde la derecha.

 

En el 14 la afición reclamó un penalti inexistente por supuesto empujón a Kane en la disputa de un balón aéreo, y en el 23 un pepinazo del mismo delantero fue repelido por Ederson providencialmente

 

Guardiola presentó una alineación hasta cierto modo extraña, muy distinta a la de la semifinal copera del sábado contra el Brighton, con un doble pivote, Delph en el lateral izquierdo y la ausencias de Bernardo Silva, en excelente forma, y Kevin De Bruyne.

 

Su táctica esta temporada, en los partidos importantes, es mucho menos arriesgada que en años anteriores, con más preocupación por controlar el partido que por meter goles. Los suicidios, para otros. La consecuencia fue una primera parte en la que no generó ocasiones, excepto la gentileza del VAR desperdiciada por Agüero.

 El Tottenham, cuyo principal objetivo era no coincidir goles en casa, se encontró con una segunda vida. Pero quizás por haber visto las orejas al lobo, casi dio por bueno el empate sin goles, sobre todo cuando a los diez minutos de la continuación se lesionó su estrella Harry Kane, castigado esta campaña por la mala fortuna. Las acciones ofensivas eran esporádicas, un tiro envenenado de Steerking que salvó Lloris, otro con rosca de Son que detuvo Ederson, y pare usted de contar. Los dos equipos parecían más conservadores que Theresa May, que ya es decir.

El City sigue aspirando al cuadruplete (las dos Copas que hay en Inglaterra, más la liga y la Champions), pero prima el pragmatismo sobre el romance. Ni Goethe ni Schiller tienen cabida en la alineación y la estrategia de Pep Guardiola. El resultado es la prioridad, aunque el fútbol brille por su ausencia, como en la victoria por 1-0 sobre el Brighton el sábado en Wembley, o anoche en White Hart Lane. La cuenta de resultados por delante de cualquier otra consideración.

 

Conservadurismo

 

El City pagó caro su conservadurismo, con otra decisión del VAR por medio. El coreano Son impidió por milímetros que el balón saliera por la línea de fondo a pase de Eriksen, encaró portería y batió a Ederson con un disparo seco, desde cerca, que pasó por debajo de su cuerpo. A los visitantes les quedaban sólo diez minutos para encontrar el espíritu de aventura al que habían renunciado.

Cuando uno se cambia de casa siempre hay cosas que no funcionan. En el caso del espectacular estadio del Tottenham son los accesos, porque no es lo mismo un estadio para cuarenta mil que para sesenta mil personas. A la ida no importaba mucho, todo era expectativa, ilusión y entusiasmo. A la salida, mientras la hinchada local hacía cola a la entrada de la colapsada estación de tren o caminaba la casi media hora que hay hasta el metro de Seven Sisters, las incomodidades eran irrelevantes. No hay nada decidido, pero los Spurs habrían firmado encantados el resultado.