Cifras apuntan a que el 2019 será un año récord en deportaciones

Cifras apuntan a que el 2019 será un año récord en deportaciones

 

Cifras apuntan a que el 2019 será un año récord en deportaciones

 

Cinco meses del año han sido suficientes para demostrar cómo las medidas antimigratorias impulsadas por la administración de Donald Trump han causado el efecto esperado, por lo menos en cuanto a guatemaltecos que han sido expulsados de EE. UU., puesto que las cifras rebasan a las del mismo periodo del año pasado.

 

De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), de enero a mayo pasado, 24 mil 784 guatemaltecos fueron deportados de aquel país, tres mil 309 más que en los mismos meses del 2018.

 

Los números son más dramáticos cuando se comparan con los del 2016, último año del gobierno de Barack Obama, cuando en esos cinco meses se reportaron 12 mil 805 deportados, casi el 100 por ciento menos.

 

La cantidad de repatriados ha subido gradualmente desde enero pasado, cuando se contabilizaron cuatro mil 74, hasta llegar a los cinco mil 897 registrados en mayo. De continuar la tendencia, podría superarse la cifra récord del año pasado que fue de 51 mil 376 retornos, y acercarse a las 60 mil deportaciones.

 

La portavoz de Migración, Alejandra Mena, indicó que este año el número de vuelos con deportados fluctúa entre 10 y 12 por semana, solo para el jueves próximo se espera el arribo de cinco, mientras que hasta mayo pasado se contabilizaban 213.

 

El analista y exvicecanciller Erick Maldonado expuso que el aumento de las deportaciones es el reflejo del incremento de la migración irregular, que se produce pese a las restricciones y advertencias del gobierno de Trump, porque las causas estructurales, como la violencia y el deterioro de la economía se han agudizado.

 

Maldonado lamentó que dentro de las prioridades del gobierno de Jimmy Morales no estén los migrantes, y en cambio el Ejecutivo “baja la vista y tiene una posición entreguista” con EE. UU., que incluso estaría en disposición de permitir el ingreso de tropas norteamericanas para contener la migración.

 

“Puede haber políticas migratorias tendientes a fortalecer las fronteras y desincentivar la migración, pero mientras las causas estructurales de esta se mantengan no habrá ningún disuasivo que las detenga”, enfatizó el experto.

 

Precisó que las condiciones socioeconómicas del país se han deteriorado porque “ha existido desde el Ejecutivo una tendencia a debilitar la institucionalidad y el estado de derecho”, a esto se añade que la corrupción también impacta en la estabilidad de la nación.

 

El sacerdote Juan Luis Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia Católica, coincidió en que los migrantes no han sido parte de la agenda del gobierno y “no hay una política migratoria”, sino un discurso muy ambiguo de parte del Estado.

 

“Tenemos una comisión del Migrante en el Congreso, y una Conamigua ¿Qué han hecho?, si solo se dedican a hacer visitas —al extranjero—”, cuestionó Carbajal, quien también duda de que las migraciones estén dentro de los planes de los candidatos a la presidencia.

 

Mientras, en EE. UU. la situación también se torna oscura. Los migrantes guatemaltecos que radican en ese país, afirman que ha aumentado la persecución.

 

“Están ubicando a las personas, se les detiene y luego se les traslada de cárcel en cárcel para que no sea fácil que un familiar los libere”, afirmó Guillermo Castillo, guatemalteco que labora para una oficina de abogados en Kentucky.

 

Añadió que los casos de asilo están siendo rechazados en las cortes con mucha más frecuencia que antes y aunque muchos migrantes apelan “rara vez se gana el caso”, por lo cual las deportaciones desde EE. UU. aumentarán en los próximos cinco años.

 

Los expertos en migración coinciden en que la condiciones en el país han empeorado y por lo tanto obligado a muchos guatemaltecos a buscar mejores condiciones de vida. Y las cifras lo comprueban.

 

El Banco de Guatemala (Banguat), por ejemplo, reporta una reducción de la inversión extranjera directa que pasó de US$1 mil 388 millones en el 2014 a US$1 mil 31 millones el año pasado, lo cual explicaría la reducción de fuentes de empleo.

 

Además, la inversión neta del Gobierno en proyectos como carreteras, hospitales y centros de Salud también cayó desde el 2014 al 2019 y pasó de Q7 mil 882 millones a Q6 mil 794 millones, Q1 mil 88 millones menos, lo que revela el difícil acceso a servicios públicos de la población.

 

Por si eso fuera poco, la vida se ha encarecido. Mientras la tasa de inflación en el 2014 cerró en 2.95% y en el 2015 en 3.07%., al 30 de abril de este año se ubicaba en 4.75%, cerrando con una tendencia al alza que comenzó desde noviembre del año pasado.

 

En tanto las deportaciones de centroamericanos desde México también van al alza, y aunque autoridades de ese país han descartado que, en obediencia a Trump, el país se haya convertido en un muro de contención para los migrantes, lo cierto es que de enero a mayo miles han sido detenidos y retornados, principalmente a Guatemala, El Salvador y Honduras, aunque también muchos a Nicaragua.