El flujo migratorio visible se reduce, pero la necesidad de migrar persiste

El flujo migratorio visible se reduce, pero la necesidad de migrar persiste

 

 

El flujo migratorio visible se reduce, pero la necesidad de migrar persiste

 

El Triángulo Norte es una región amurallada por acuerdos desde agosto pasado. aunque ya no se vea a muchos migrantes, las autoridades y algunas organizaciones reconocen que se están utilizando puntos ciegos para llegar hasta EE. UU.

 

Las fronteras entre Guatemala, Honduras y El Salvador lucen tranquilas. El tránsito, en su mayoría es de transporte pesado, ya no se ven migrantes por las calles como sucedió hace un año o hace seis meses durante las caravanas, cuando miles de personas, principalmente hondureñas, decidieron emigrar en grupo y sin coyote hacia Estados Unidos (EE. UU.).

 

Según organizaciones que albergan a migrantes y los mismos agentes de la División de Puertos, Aeropuertos y Puestos Fronterizos (Dipafront), las personas que buscan superar la pobreza, el desempleo y violencia que ofrece esta región centroamericana están cruzando por puntos ciegos. Hablar de una cantidad es difícil, ya que no se puede medir.

 

Los migrantes ahora corren más riesgo y siguen pagando miles de dólares a los coyotes a cambio de que los lleven hacia el norte.

 

Ana Judith Ramírez, coordinadora voluntaria de la casa del Migrante José en Chiquimula, la cual es parte de la Pastoral de Movilidad Humana, asegura que el número de migrantes que pasan por ahí es cada vez menor.

 

“Cada día varía, los días que más hemos tenido fue durante las caravanas. El primer día atendimos a 5 mil personas. Luego de eso nos quedamos atendiendo 500 a 1,000 y así se mantuvo el flujo hasta abril pasado, en ese mes ya empezaron a venir solo cien u 80 personas. Desde junio hasta ahora nosotros vimos que cambió totalmente y nos quedamos atendiendo de 10 a 20 personas diarias…. ha bajado el paso por la Casa del Migrante, pero sabemos que están tomando otras alternativas para migrar. Hace 23 días encontraron a 150 personas en un bus que pasaron por un punto ciego de la frontera.

 

 

El sacerdote José Luis González, de la Red Jesuita con Migrantes, asegura que aunque ya no ven tantos migrantes eso no significa que la necesidad de salir del país en busca de empleo haya terminado.

 

Solo el pasado 30 de septiembre, 1,750 personas asistieron a la sede de Gobernación Departamental de Jutiapa a llenar el formulario del Programa de Migración Laboral creado por el Ministerio de Trabajo, para ofrecer a empresas de México, EE. UU. y Canadá una base de datos de personas para su selección y posible gestión de visa de trabajo en esos países.

 

En lo que va de 2019, 17 mil personas se han inscrito a este programa que impulsa el trabajo legal fuera de Guatemala.

 

En tanto, la Casa del Migrante José, ubicada a 10 minutos de la frontera de Agua Caliente, que une a Guatemala y Honduras está casi vacía. En el lugar solo 19 migrantes descansan y ocupan parte de las 60 camas ubicadas bajo el resguardo de dos carpas. La mayoría son de Cuba, Haití y Honduras.

 

Joaquín de Jesús Oliva, es un migrante hondureño que descansó por un día en ese lugar. Oliva relató cómo la semana pasada emprendió su viaje número 20 hacia EE. UU. Su plan es llegar hasta Tecate, Baja California, y quedarse ahí a trabajar por una temporada, hasta esperar que las “cosas” cambien en Estados Unidos. Ese mismo plan tiene la mayoría de los que se albergan en la Casa del Migrante, llegar a México y esperar ahí.

 

Los encargados de hoteles, ubicados en fronteras con Honduras y El Salvador tienen relatos sobre el bajo número de migrantes, pero estas historias están más ligadas al coyotaje.

 

En Esquipulas, una encargada de un hotel cuenta cómo las estancias semanales de un coyote, se convirtieron en quincenales y poco a poco esta persona, que se dedica a cruzar a migrantes de forma irregular, llega ahora cada 20 días. En una de las fronteras con El Salvador en Jutiapa, los que tienen a cargo hoteles señalan historias similares, ya que ahora las personas pasan cada 15 días y ya no llevan niños con ellos, como pasaba hace un año.

 

González, de la Red Jesuita con Migrantes, también tiene información similar a la de Ramírez y asegura que ya no ven tantos migrantes debido a lo que él llama efecto “frenada”, generado por la serie de acuerdos y políticas implementadas por el presidente Trump en “complicidad” con los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

 

“Nosotros tenemos dos albergues en Chiapas: uno de migrantes y uno de refugiados. Los reportes señalan una disminución del flujo migratorio y cree que se ha hecho más invisible desde abril. El flujo ha disminuido en los albergues y en los lugares donde se moviliza la migración. Es posible que haya otras rutas secundarias y otras formas de pasar las fronteras… Nos han reportado que cada vez es mayor número de rastras llenas de emigrantes, siempre se había encontrado, pero ahora parece que regresa y crece y ese tipo de migración está ligado a la corrupción”, explicó el sacerdote.

 

 

González y Ramírez aseguran que las nuevas políticas y acuerdos solo se centran en contra de los migrantes. Según los miembros de estas organizaciones, ha habido poco avance por combatir a las grandes y verdaderas estructuras criminales de traficantes de personas que se dedican a la explotación de hombres y mujeres, así como de los coyotes y de las autoridades gubernamentales que les ayudan para beneficiarse económicamente. Alianzas criminales de estafa a los migrantes aprovechándose de la necesidad que estos tienen.

 

González dijo que no se debe criminalizar a los migrantes en el proceso de investigación en contra de los coyotes y que tampoco se debe confundir migración con refugio, ya que los refugiados tienen otros derechos y muchos de ellos su vida corre peligro.

 

El coordinador del Proyecto Arreglo con Guatemala sobre Migración Irregular (GAIM, por sus siglas en inglés), a quien la embajada de EE. UU. en Guatemala pidió no mencionar su nombre por protocolos de seguridad, indicó que el objetivo principal de las capacitaciones a los agentes de la Dipafront es para investigar y combatir a las grandes estructuras que se dedican al coyotaje y que a raíz de los operativos en conjunto con esta unidad se han abierto 15 casos de investigación sobre este problema.

 

El coordinador del GAIM es un oficial de las fuerzas especiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). El agente estadounidense indicó que esta misma estrategia se implementará en Honduras, El Salvador y México, con lo cual se pretende compartir información para que las investigaciones en contra de coyotes y traficantes de personas sea más rápida y eficaz, “porque muchas veces los traficantes no son de guatemala, también vienen de otros países”, explicó.

 

 

Las organizaciones que velan por derechos de migrantes señalan que las autoridades de frontera también tienen señalamientos de corrupción.

 

La Dirección de la Policía Nacional Civil (PNC) no le dio la oportunidad a elPeriódico para resolver las dudas sobre casos de corrupción o señalamientos que enfrentan agentes de la Dipafront y de la PNC. El director de la Policía no respondió a la solicitud de entrevista que se realizó hace tres semanas por medio de una carta, tal como lo indicó el área de Comunicación Social de la PNC.

 

Al cuestionar sobre cómo se combatirá la corrupción en las autoridades fronterizas, el oficial de la CBP aseguró que brindan capacitaciones sobre integridad y derechos humanos a los agentes de la Dipafront, pero “si lo hacen o no lo hacen, eso es parte de (la decisión) de los países”, concluyó.