Guatemala negocia, sin planes ni recursos, convertirse en “país seguro” para migrantes

Guatemala negocia, sin planes ni recursos, convertirse en “país seguro” para migrantes

 

 

Guatemala negocia, sin planes ni recursos, convertirse en “país seguro” para migrantes

 

Degenhart, quien aseguró que el nuevo acuerdo que se negocia con EE. UU. se concretaría en el “cortísimo plazo”, y que ya llevan más de un año de discutirlo, reconoció que no hay ni recursos ni un plan que establezca dónde podrían ubicarse los potenciales solicitantes de asilo. Tampoco cuántos recursos aportará la potencia mundial para apoyar a Guatemala.

“Todavía no está definido ni los lugares —donde se ubicarán los solicitantes de asilo— ni los montos —de la cooperación de EE. UU.—; sin embargo, eso es parte de lo que vamos a resolver en el corto plazo”, garantizó el titular del Ministerio de Gobernación (Mingob); quien, no obstante, admitió que “Guatemala no tiene la totalidad de los recursos”, en caso se convierta en un país destino de migrantes.

Tan solo en el presente año fiscal de EE. UU., de octubre del 2018 a la fecha, 164 mil 598 unidades familiares de El Salvador y Honduras se han entregado a la Patrulla Fronteriza, la mayoría lo hacen con la intención de pedir asilo en ese país, cada una de estas lleva consigo a uno o más menores de edad.

Pero, aunque Degenhart asegura que en las negociaciones aún no se ha definido si Guatemala será un país de destino de migrantes, desde ya analistas aseguran que la medida no tiene ninguna lógica, por las condiciones socioeconómicas del país.

“Siendo Guatemala un país de origen de la migración, cuyas causas son los problemas económicos, la pobreza, y que la gente no tiene trabajo, entonces suena ilógico que soporte una carga que no puede sostener ni con sus propios connacionales”, expuso Marcel Arévalo, coordinador del Programa de Pobreza y Migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

El analista también duda de la capacidad del país para garantizar la seguridad y los derechos humanos de los migrantes hondureños y salvadoreños, por lo tanto, convertir a Guatemala en un país obligado a recibir a solicitantes de asilo “no es la mejor idea”.

“¿Qué podría ofrecerle nuestro país a estos migrantes? No puede darles trabajo, ni sostenibilidad económica”, cuestiona Arévalo.

El gobierno no había querido reconocer que se negociaba un tercer acuerdo sobre migración con EE. UU. hasta que este martes habló Degenhart, un día después de que el presidente de ese país, Donald Trump, confirmara en un tuit que Guatemala se está preparando para firmarlo.

Para Erick Maldonado, analista en temas migratorios y exvicecanciller la posibilidad de que a Guatemala arriben miles de migrantes causa preocupación porque, con las condiciones del país, la figura del refugio podría no cumplir con garantizar la vida de los solicitantes, por lo cual una decisión de ese tipo debe ser objeto de mucho análisis.

Según datos del Instituto Nacional de Migración (INM), el año pasado el país aprobó apenas 20 solicites de asilo a hondureños y salvadoreños, mientras que este año no lo ha hecho con ninguna. Estos números reflejarían que los migrantes de esos países no se sienten seguros en Guatemala y prefieren seguir su camino hacia México o Estados Unidos.

Maldonado explicó que Guatemala no cuenta la capacidad instalada en materia de refugio y una institucionalidad migratoria aún muy débil con un INM “que conserva los mismos vicios” que la antigua Dirección General de Migración.

“Los solicitantes buscan un estado en el cual su vida esté garantizada porque son perseguidos. Lamentablemente en el caso de Guatemala las condiciones económicas sociales y de inseguridad son muy parecidas a las que tienen El Salvador y Honduras”, apuntó el exvicecanciller.

Arévalo dijo que Europa implementó una medida similar en Turquía, Marruecos y Grecia para contener la migración de africanos y asiáticos, sin embargo, “la realidad de estos países es muy distinta”.

El experto considera que Guatemala no está en la condición de oponerse a una posible petición estadounidense como sí lo hizo México, recientemente.

Sin embargo, señala Arévalo, México es un país con una economía muy grande y es el primer socio comercial de EE. UU., con lo cual su capacidad le alcanzó al menos para conseguir tiempo y así evitar que Trump cumpliera con su amenaza de imponer aranceles a los productos mexicanos por no detener la migración.

“Aún y cuando tuviéramos un gobierno que se apreciara asimismo y tuviera dignidad, es muy difícil ponerse en una situación de contradicción con las presiones de EE. UU.”, subrayó Arévalo.

Por su parte, Maldonado indicó que cualquier decisión que se adopte debe ser enfocada en la seguridad de los guatemaltecos y de los solicitantes de asilo, sin embargo, “el gobierno ha tenido una posición ambigua y muchas veces las negociaciones” han perjudicado a estas personas.

“Si Guatemala dice sí, corre el riesgo de tener una cantidad excesiva de solicitudes que pueden poner en riesgo la seguridad e integridad de los guatemaltecos y solicitantes. Quisiera creer que el gobierno va a tener una posición soberanista y va a rechazar esta petición”, señaló.

Pero Degenhart asegura que el acuerdo traerá beneficios para el país porque se combatirá frontalmente al tráfico de migrantes, sobre todo de niños. Además, el funcionario insinuó que EE. UU. podría aportaría recursos para frenar las causas de la migración, que son la pobreza y la falta de oportunidades de desarrollo, causantes de la demanda de traficantes de personas.

“Esa va a ser una sorpresa muy positiva para todos los guatemaltecos porque se van a romper paradigmas”, aseveró Degenhart, sin dar mayores detalles.

Ya hace cuatro años se firmó el Plan Alianza para la Prosperidad (PAPTN) cuando se registró la crisis humanitaria por los niños migrantes no acompañados, este pretendía desarrollar los municipios más pobres del país para frenar la migración, sin embargo, a la luz de las cifras este ha fracasado.

Para el analista de Flacso, una nueva propuesta en ese sentido debería contar con incentivos de inversión mucho mayor que el PAPTN, además una lucha frontal contra la corrupción “uno de los elementos fundamentales” para lograr el desarrollo de los pueblos.

Según Maldonado, el PAPTN nunca se pudo implementar debido al falta de voluntad de los gobiernos involucrados, y expuso que frenar la migración pasa por fomentar la inversión pública y el desarrollo de las comunidades porque de lo contrario los flujos migratorios van a continuar, aunque se coloquen “embudos” en los países, como por ejemplo la intención de que Guatemala se convierta en un tercer país seguro.