Algunos de los candidatos a dirigir el Congreso ofrecen dinero, agendas de leyes y aval político

 

La figura de un político experimentado, capaz de ejercer fuerza y presión en casi cualquier esfera del poder público se hace necesaria en el Congreso para los intereses del pacto de corruptos que, en año preelectoral, buscan alinearse para poder generarse un espacio en las próximas elecciones, además de socavar la lucha anticorrupción.

Muchos diputados   ven todavía esa figura   en el alcalde Álvaro Arzú Irigoyen, quien endosa su capital político a su hijo, Álvaro Arzú Escobar, que desde el fin de semana se presentó como  opción para dirigir un congreso que urge de un articulador que sepa llevar la agenda legislativa a puntos muertos cuando sea necesario o empujarla cuando se precise.

Fuentes que dieron detalles con la condición de que no se mencionara su nombre aseguran que Arzú Escobar se apoyó en la experiencia de Felipe Alejos, jefe del bloque Todos, para acercarse a los jefes de bloques la última semana y negociar el apoyo necesario para lograr la presidencia del Congreso.

Por otro lado está la candidatura de Manuel Conde Orellana, del Partido de Avanzada Nacional (PAN). Un político que se promueve como capaz  de hacer andar un congreso dividido, y públicamente ha buscado el apoyo de las bancadas para ser presidente.

No obstante, la opción de  Conde Orellana para presidir el Congreso, pareciera también ser del agrado del Ejecutivo, que vería en él un aliado para promover una agenda política que  permita agilizar modificaciones presupuestarias, por ejemplo, aunque no se descartan otros cambios. Tanto Conde como Arzú Jr. apoyaron el Pacto de Corruptos, que introdujo modificaciones ilegales al Código Penal el 13 de septiembre.

Aunque los 158 diputados deberían asistir y votar el próximo sábado por la  directiva que regirá a partir del domingo el Congreso, en la práctica son cinco bloques, aliados del oficialismo, los que evalúan y deciden a quién apoyar.

 

Los actores

 

La candidatura de Arzú Escobar volvió a relucir ayer cuando el presidente del Congreso, Óscar Chinchilla, indicó que el hijo del alcalde capitalino tenía el apoyo tanto del Legislativo como del Ejecutivo.

“Entiendo que el diputado Arzú Escobar es el que tiene el aval de los jefes de bloques y entendería que también del Ejecutivo”, declaró Chinchilla.

El presidente del Congreso reconoció que tanto Arzú  Escobar como él han dedicado los últimos días a conversar  con “algunos diputados del partido oficial y el resto de bloques”.

Se intentó obtener la opinión de  Arzú Escobar, pero no asistió al Congreso ni atendió las llamadas a su teléfono celular hasta el cierre de la edición.

El actual presidente de la Anam, Edwin Escobar, negó que esté apoyando a Arzú Escobar. “Son suposiciones mal intencionadas a estas alturas (...) La Anam no está involucrada en nada del Congreso”, expresó.

Por otro lado, Manuel Conde criticó la posición de Chinchilla.  “Que diga el presidente del Congreso a quién apoya el presidente de la República me parece muy extraño. Pareciera ser una  estrategia”, dijo Conde Orellana.

“Mantengo comunicación con las bancadas aliadas,  con los independientes y con algunos disidentes de otras bancadas que me han ofrecido su apoyo. Mantengo no solo mi candidatura, sino mi intención de integrar la planilla en la forma más representativa y plural”, precisó el congresista.

Dinero o leyes

Para conseguir el voto de los diputados es necesario conocer sus necesidades, y Arzú Escobar lo supo desde el principio. Según confirmaron legisladores, se ofrecieron hasta Q300 mil a cada congresista que apoyara su candidatura. “No sé si a otros se les ofreció más, o menos”, dijo la fuente, bajo el anonimato. 

Los diputados que aceptaron dinero a cambio de su voto, según se pudo establecer, fueron, en su mayoría, quienes han sufrido un desgaste político muy grande en los últimos dos años y su reelección está cada vez más lejana. Otros lo recibieron porque necesitan capitalizarse para poder financiar una próxima campaña política.

Otros congresistas no necesitan el dinero, y el interés por una agenda legislativa que obedezca a sus necesidades es la mejor moneda de cambio. En ese caso, Arzú Escobar habría ofrecido impulsar ciertas leyes, pero la fuerza estaba en entrampar la intención de normar el uso del agua y de la tierra, entre otras.

Conde Orellana, por su parte, desde el inicio ofreció su capacidad para  revivir las reformas al Código Penal, acción conocida como Pacto de Corruptos.

El candidato  ha reconocido  en más de una ocasión   la necesidad de revisar las propuestas a través de mesas técnicas  porque considera que  existe la necesidad de cambiar algunos aspectos del Código Penal para normar la prisión preventiva.

Además de una agenda parlamentaria, Conde Orellana ha ofrecido la capacidad de gestionar apoyo político fuera del Congreso y ser un articulador de intereses sin bandera política que lo limite, algo que, según reconocen diputados, es favorable en un año preelectoral.

 

Información: Prensa Libre 

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