Nueva crisis alimentaria golpea a pequeños agricultores guatemaltecos

Nueva crisis alimentaria golpea a pequeños agricultores guatemaltecos

 

Nueva crisis alimentaria golpea a pequeños agricultores guatemaltecos

 

La poca intervención del Ministerio de Agricultura sumado a los problemas climáticos, elevan el riesgo de inseguridad alimentaria de los agricultores de infrasubsistencia del país.

 

La pérdida de por lo menos el 30 por ciento de la producción total de maíz blanco hará que el precio de este se eleve junto al desabastecimiento del grano que forma parte vital de la alimentación de los guatemaltecos.

 

Las cifras todavía son preliminares según la Asociación Nacional de Granos Básicos (Anagrab), que señala que hay regiones en donde la cosecha se perdió entre el 75 y el 100 por ciento.

 

El déficit de lluvia afectará a 24 mil 269 productores y las pérdidas de la cosecha de maíz podrían llegar al 70 por ciento en varias comunidades, según el pronóstico de Seguridad Alimentaria para el trimestre de julio a septiembre, elaborado por Oxfam, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, con información de instituciones del Estado.

 

Los agricultores afectados se ubican en 23 comunidades de Jocotán, Camotán, San Juan Ermita y Olopa, Chiquimula; 41 comunidades de Rabinal, San Miguel Chicaj y Cubulco, Baja Verapaz; 53 comunidades en Aguacatán, Chiantla, San Idelfonso Ixtahuacán, Santa Bárbara y Santiago Chimaltenango, Huehuetenango; 75 comunidades en Yupiltepeque, Pasaco y Conguaco, Jutiapa y nueve comunidades de Champerico, Retalhuleu, según el pronóstico.

 

La Anagrab hace visitas y observaciones en todo el país para determinar que, en la costa sur, 12 kilómetros adentro del litoral pacífico las pérdidas llegan al 75 y 100 por ciento.

 

Además, en la Franja Transversal del norte, aunque en la rivera de los ríos no hay problema, en las partes altas se calculan las pérdidas en 30 por ciento de la producción. En oriente y Petén, lo que no se podrá cosechar suma entre el 20 y el 30 por ciento.

 

Gustavo Rivas, representante de la Asociación, indicó que se espera que la lluvia de los últimos días ayude a recuperar algunas cosechas, pero explicó la posibilidad del aumento de precios, pues las pérdidas significan hasta Q10 millones.

 

Los agricultores de infra y subsistencia, es decir que cosechan para su consumo han sido afectados desde el 2015 debido a la pérdida de cosechas por déficit de lluvia y otros problemas climáticos, pero no han recibido apoyo del Estado, que evidencia su incapacidad para responder, asegura Jorge Pernillo, consultor en temas de Seguridad Alimentaria y catedrático universitario.

 

El Ministerio de Agricultura (Maga), no ha terminado de entregar los vales canjeables por alimentos que ayudarían a los afectados por el periodo de hambre estacional de este año, periodo que comenzó en la segunda quincena de marzo y está por finalizar.

 

Esta ayuda estatal comenzó a entregarse tarde y dos semanas antes de la primera vuelta electoral, en junio de este año, lo que fue cuestionado como una práctica clientelar.

 

El ministro de esa cartera, Mario Méndez Montenegro, ordenó paralizar la entrega de los vales, por Q200 cada uno, hasta que finalizara la segunda vuelta electoral; sin embargo, dos semanas después el programa no se ha reiniciado, según confirmó el departamento de Comunicación Social de esa cartera. Cuestiona que los pequeños agricultores tampoco recibieron el apoyo necesario en el 2018, cuando fueron afectados por la canícula prolongada. “Esta es una crisis de inseguridad alimentaria, hay quienes pueden recuperarse por su propio medio, pero la mayoría no y son quienes están en riesgo” señala.

 

Oxfam confirma la crisis que atraviesan los agricultores y que se incrementa cada año, a través de sus evaluaciones de seguridad alimentaria y nutricional. El estudio del 2017 indicó que “únicamente un 5% de los hogares en las áreas evaluadas se encontraban con seguridad alimentaria, el 68% en inseguridad alimentaria leve, un 24% en inseguridad moderada y 3% en inseguridad alimentaria severa”.

 

Sin embargo, para el 2018 “únicamente 7% por ciento de los hogares a nivel nacional se encontraba con seguridad alimentaria y 36% se encuentra en inseguridad alimentaria severa o moderada”. En este caso ya no se indican familias con inseguridad alimentaria leve y se incrementan los casos moderados y severos.

 

Además, la cantidad de niños con desnutrición aguda, una consecuencia del hambre, también se eleva en comparación con el año pasado, según los datos registrados por el Ministerio de Salud.

 

Hasta el 10 de agosto de este año, se habían localizado a 10 mil 363 niños menores de 5 años con esta afectación, mientras que el año pasado, al 18 de agosto, hubo ocho mil 130 registros, es decir un aumento de dos mil 233 casos de niños en peligro de muerte.

 

El informe, publicado en el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsan), señala que el incremento de los casos de niños desnutridos agudos se registra en 20 de los 22 departamentos del país y deja fuera solo a Jutiapa y Santa Rosa.

 

Además, se alerta que hay 12 áreas de salud que se encuentran en mayor riesgo de padecer desnutrición aguda severa. Estas son las que se ubican en Escuintla, Sacatepéquez, Guatemala Central, Chiquimula, San Marcos, Izabal, Baja Verapaz, Zacapa, Huehuetenango, Alta Verapaz, Suchitepéquez y Retalhuleu.

 

 

 Información Prensa Libre: Escribió Andrea Orozco