UNE y Vamos salen a la caza de alcaldes y líderes locales

UNE y Vamos salen a la caza de alcaldes y líderes locales

 

 

UNE y Vamos salen a la caza de alcaldes y líderes locales

 

Torres y Giammattei aseguran tener el apoyo para la segunda vuelta electoral de más de 200 alcaldes electos y reelectos.

 

Ayer terminé de leer la última obra literaria de Francisco Pérez de Antón, “La corrupción de un presidente sin tacha”, galardonado escritor que, como en otras de sus novelas históricas de Guatemala, no solo lo mantiene a uno en vilo durante todo el trayecto de su obra, sino que transmite un profundo mensaje para quienes desean servir al país desde el servicio público y la política.

 

Para quien, como su servidor, en virtud de una larga carrera de servicio público, aunque también en lo académico y privado, ha estado expuesto en la vida real a situaciones parecidas a las que se describen en esta novela, la manera como se aborda el dilema ético en el mundo del ejercicio del poder público resulta magistral.

 

Poniendo sobre la mesa cuestionamientos de profundo calado moral sobre cómo enfrentar a la corrupción, o al mal que parece bien y distinguir al bien que parece mal. Será que el bien solo es capaz de derrotar al mal o será que solo siendo igual de malo es posible derrotar a los malos. Será que el fin justifica los medios. De eso trata esta novela, que forzosamente lleva al lector a reflexionar sobre la realidad de Guatemala, dado que el contexto en que se desarrolla la trama está ubicado en un futuro imaginario del país, pero muy cercano a la realidad política y social que vivimos.

 

El lanzamiento de la obra ha sido muy oportuno, de cara al cambio de gobierno que se avecina, pero es poco probable que la realidad llegara a materializarse en los términos que finaliza la novela, aunque muy deseable fuese que, por fin, surgiera un liderazgo capaz de cambiar el terrible estado de cosas que, con estupor, observamos en la realidad política prevaleciente.

 

Las condiciones de lacerante pobreza material en que vive la mayoría de guatemaltecos, los obliga a emigrar en búsqueda de trabajo e ingresos para el mantenimiento de sus familias, aunque en la práctica más que un sueño americano lo que están viviendo actualmente es una pesadilla de persecución y encierro. Si en países como Venezuela se constata el fracaso del modelo socialista del siglo 21 que también está expulsando a miles de venezolanos ante la falta de libertades y oportunidades, el modelo económico-social guatemalteco, que esperamos nunca llegue a las situaciones de persecución que se informan desde ese apreciado país, tampoco está brindado las condiciones necesarias para generar empleos o ingresos para una vida digna.

 

Ante la ausencia de políticas públicas y políticos que demuestren que están trabajando por el bien común, anteponiendo los intereses nacionales a sus intereses personales, de grupos particulares o del crimen organizado local e internacional, el debate político tanto para decidir por quién votar en la segunda vuelta electoral como para establecer una agenda mínima de gobierno consensuada con los liderazgos constructivos y propositivos del país, debía focalizarse en una profunda y urgente transformación del país.