Votar nulo o en blanco en la segunda vuelta es similar a no haber asistido a votar, no tienen incidencia

Votar nulo o en blanco en la segunda vuelta es similar a no haber asistido a votar, no tienen incidencia

 

 

Votar nulo o en blanco en la segunda vuelta es similar a no haber asistido a votar, no tienen incidencia

 

Durante la primera vuelta electoral, del 16 de junio, participaron 19 binomios presidenciales y hubo confusión entre los votantes por la validez que tenían los “votos nulos y en blanco”, situación que ahora no imperará, porque estos no contarán.

 

Durante las elecciones de la segunda vuelta que se llevarán a cabo el 11 de agosto solo serán considerados como “válidamente emitidos” los votos que claramente marquen el espacio que ocupa en la papeleta el binomio presidencial de Sandra Torres y Carlos Morales, de la Unidad Nacional de la Esperanza, o el de Alejandro Giammattei y Guillermo Castillo, de Vamos por una Guatemala Diferente.

 

De acuerdo con exmagistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y analistas políticos consultados, en este nuevo balotaje a los guatemaltecos solo les queda definir por quién votar, ya sea por Torres o Giammattei, porque cualquier otro tipo de voto no cuenta a la hora de sumar los escrutinios.

 

El analista político Renzo Rosal expresa que en los sistemas democráticos la segunda vuelta tiene carácter definitorio, por lo que los votos nulo y en blanco quedan en segundo plano y la elección entre los dos contendientes se resuelve por mayoría simple, “donde por un solo voto de diferencia cualquiera de las dos candidatos puede ganar la Presidencia. El voto nulo es inútil”, dijo.

 

Según el abogado y constituyente, Aquiles Faillece, el voto nulo solo tenia validez en la primera vuelta, según el artículo 203 Bis de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp). “El pueblo no ejercio este derecho, por lo que ahora deberá decidirse por uno de los dos candidatos que va a segunda vuelta.

 

Según el constituyente, este 11 de agosto es obligatorio tomar una decisión ya que abstenerse, no ir a votar o votar blanco o nulo no tiene ningún efecto, al contrario, puede ayudar a un candidato que tenga más voto leal.

 

El exmagistrado del TSE Gabriel Medrano considera que algunos de los argumentos para votar en blanco o nulo serían mostrar inconformidad y protesta contra el sistema o que no se está de acuerdo con Torres y Giammattei, pero que al final sería un voto inútil, sin sentido, porque no cuenta a la hora de sumar.

 

Medrano expresa que no está de acuerdo con esta forma de desperdiciar el voto, porque considera que los ciudadanos deben tomar una decisión y elegir entre lo que hay, porque la emisión del voto “le da derecho a los ciudadanos para reclamar y exigir al que resulte electo”.

 

El letrado remarca que en esta segunda vuelta los votos nulo y en blanco ya no tienen ninguna representación legal electoral, porque esa validez que le dieron las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (Lepp), en el 2016, solo abarcan la primera vuelta, la cual se llevó a cabo el 16 de junio. “Ahora solo servirán para las estadísticas”, indicó.

 

Medrano, quien también fue presidente de la Corte Suprema de Justicia, considera que quienes introducen la papeleta en blanco, en la mayoría de los casos, lo hacen por su poca instrucción electoral y porque tienen conocimiento de que “es una obligación y si no asisten tendrá repercusión”.

 

El también expresidente del TSE Mario Guerra Roldán opina que es más ético no salir a votar por un candidato que votar nulo o en blanco, porque luego las personas dicen: “yo fui a cumplir con mi deber de votar, pero realmente no cumplió porque no expresó su voluntad”.

 

Rosal asevera que en esta segunda vuelta el voto nulo y en blanco resultan “siendo inútiles”, porque es una votación mucho más específica donde solo caben dos opciones: votar por la candidata de la UNE o el de Vamos, o ser parte de las estadísticas del abstencionismo.

 

El analista expone que en estos momentos todo es más pragmático, pues ya no hay elecciones de corporaciones ediles, ni diputaciones distritales, mucho menos al Parlamento Centroamericano, por lo que solo queda votar por el candidato que nos ofrezca mayores oportunidades  y certeza para el país.

 

 

Los expertos consultados consideran que tanto el voto nulo como el en blanco no inciden en la elección del nuevo presidente, pero que si el porcentaje es alto y se suma al abstencionismo se tendrá un gobernante débil y sin apoyo electoral dirigiendo el país.

 

Medrano dice que entre menos votos obtenga el candidato ganador más debilidad tendrá para gobernar, contrario a lo que sucedería con un binomio que obtuviera suficientes votos, que actuaría con mucha fortaleza ante la ciudadanía para llevar adelante el mandato que los ciudadanos le van a conceder.

 

En el mismo sentido Guerra Roldán dice que si son muy altos los niveles de este tipo de votos y el abstencionismo el candidato que gane no tendrá la legitimidad indispensable para gobernar, mucho menos el respaldo ciudadano. “Eso ha sucedido muchas veces en Guatemala, hay una abstención muy grande para ir a votar, el gana lo hace con una minoría”, dijo.

 

Faillace resalta que los guatemaltecos deben tomar la decisión de apoyar al que haya logrado convencer a la mayoría de guatemaltecos y, una vez tomada la decisión, “ponernos a trabajar en favor de ese proyecto, sea cual sea, ya que el Presidente representa la Unidad Nacional y debe trabajar por todos”.