Así concebían la Tierra los antiguos mayas

Así concebían la Tierra los antiguos mayas

 

Así concebían la Tierra los antiguos mayas


Nuestro planeta Tierra siempre ha causado fascinación al hombre, todas las culturas del mundo le adjudicaron calidad de deidad y la incorporaron en sus panteones de dioses como una diosa creadora, asociada con la fertilidad. Los romanos la llamaban Tellus o Terra y los antiguos griegos Gea o Gaia.

De estos nombres provenientes de los idiomas clásicos occidentales heredamos la etimología y de allí que llamemos movimientos telúricos a los temblores de tierra, que hablemos del globo terráqueo y que la ciencia que la estudia lleve por nombre Geología.

Los mayas antiguos concebían a la tierra como un dragón terrestre, un gran reptil o saurio cuyas representaciones podían variar de lugar en lugar, tomando la forma de un animal asociado con la tierra como cocodrilos, iguanas o tortugas. Existen numerosas representaciones de la Tierra simbolizada por un caparazón de tortuga de donde brota el maíz.

En la iconografía precolombina, el dragón terrestre llamado Itzam Kab’ Ain, simboliza tanto a la superficie terrestre como al poder generador oculto y a la fuerza que se alberga en las profundidades.

Tanto en la escultura como en la arquitectura del periodo Clásico se encuentran representaciones del Monstruo de la Tierra llamado Cauac. Este personaje aparece como una gran máscara o cabeza, a veces descarnada, con símbolos vegetales y acuáticos. Se le denomina monstruo Cauac porque lleva el glifo homónimo que simboliza al agua.


Esta imagen se puede considerar un buen ejemplo de representación de la superficie terrestre en el amplio sentido de todo lo que contiene ya que entre los elementos que la conforman están los reptiles (que simbolizan a la tierra), motivos vegetales (selvas, bosques y plantas alimenticias) y la presencia del glifo Cauac (agua), tres elementos indispensables para que haya vida, y que además son parte de la cosmovisión fundamental de las culturas mesoamericanas. Uno de los ejemplos más bellos del Monstruo Cauac lo tenemos en el zoomorfo P de Quiriguá.

En la escritura jeroglífica maya, “Tierra” es Kab’ y su glifo es el mismo signo que utilizan para representar al nahual No’j. En maya yucateco, la Tierra es Kab’an y en Keqchi es Ruchich’och’.

Para las culturas antiguas, el mundo era plano y cuadrado, y los antiguos mayas no eran la excepción. Concebían al mundo (la Tierra) plano y cuadrado sostenido por cuatro personajes que durante el periodo Clásico eran llamados Pawaahtuun y posteriormente B’aahkab’ (los primeros de la tierra); la visualizaban con una gran ceiba al centro, que era el eje del universo (axis mundi), y una ceiba en cada uno de los puntos cardinales asociada con su color correspondiente.

De acuerdo con los mayas todo era animado, tenía vida y movimiento propio, por ello eran muy respetuosos con la naturaleza y con todo lo que había en el mundo. Antes de penetrarla para plantar las semillas hacían una serie de rituales y le pedían permiso a la tierra y perdón por lastimarla, por abrirla para sembrar y poder alimentarse a través de ella. La tierra les daba permiso y como la gran madre, los perdonaba y proveía de abundantes cosechas.

Por todo esto, se puede decir que los mayas concebían a la Tierra como un ente vivo, como un todo al que debemos respetar y cuidar porque es ella quien nos alberga y nos alimenta, porque nos proporciona todo lo necesario para la vida.

El 22 de abril se celebra el “Día de la Tierra” o “Día internacional de la madre Tierra” y es un día especial que nos llama a reflexionar acerca de lo importante que es protegerla y conservarla. Nuestro planeta está agotado, nuestra madre tierra agoniza ante nuestra indiferencia, es momento de adquirir el compromiso de utilizar racionalmente los recursos y de velar porque nuestro paso por ella cause el menor impacto posible