Jóvenes desconectados del mundo: la “generación auriculares”

Jóvenes desconectados del mundo: la “generación auriculares”

 

 

Jóvenes desconectados del mundo: la “generación auriculares”

 

Se ha vuelto común ver a los jóvenes que circulan con sus audífonos puestos por todas partes: en la calle, en la oficina, en el bus, incluso en la casa los utilizan. Se trata de algo más que simplemente querer escuchar música.

 

Hoy lo que está de moda es llamar la atención pasando desapercibido. Muchos jóvenes señalan de forma demostrativa: “¡No me mires! ¡No me hables! ¡Ni siquiera estoy aquí!”. Y todo eso lo dicen con un único accesorio: auriculares.

 

Las generaciones jóvenes siempre han querido llamar la atención a cualquier precio. Unos lo hicieron con cintas fluorescentes en la cabeza, que parecían como si apenas hubieran llegado de hacer ejercicios aeróbicos. Otros, provocativos con peinados con los pelos parados al estilo mohicano o punk. O bailando con vestimentas estridentes y ajustadas al ritmo del Love Parade.

 

Beate Grossegger, científica de la comunicación del Instituto de Investigación de Cultura Juvenil de Viena, explica por qué la “generación auriculares” se aísla de esta manera.

 

Se trata de algo más que simplemente querer escuchar música, hay algo más detrás de esto explica Grossegger: ellos se quieren aislar del espacio público, simplemente desengancharse. Así pueden eludir los problemas. Los auriculares actúan como protección de situaciones desagradables o al menos de amigos desagradables.

 

Quien se aísla con auriculares de la vida diaria, demuestra que no quiere ser abordado. En especial los jóvenes que quieren evitar las burlas y no quieren exponer ningún blanco de ataque.

 

Las niñas también se sumergen bajo los auriculares, ellas quieren salirse especialmente de la vida familiar. Las jóvenes siguen teniendo más obligaciones familiares. Esto significa por ejemplo querer evitar cuando mamá dice: “Presta atención un rato a tu pequeña hermana”.

 

 

O luego de la cena: “Levanta rápido la mesa”. Los chicos son más listos y hace tiempo que lograron escaparse del tema. Las niñas ahora luchan contra esto con sus tapones en los oídos.

 

Ante esta situación, el experto indica que quizá es hora de que los padres se despidan de sus reclamos y altas expectativas, y piensen en un comportamiento de género equitativo. Incluso con las hijas, el descanso debe ser aceptado como una actividad recreativa.

 

En la era digital se escucha música por “streaming”. Así, cada canción está disponible para cualquier estado de ánimo en cualquier momento. Y con el sonido puedo controlar el estado de ánimo en cualquier momento. Ya no es como antes, que escuchar la música fuerte estaba asociado a la juventud.

 

Los jóvenes quieren controlar sus emociones, afirma el experto, y es a través del sonido ellos regulan sus emociones. Esto funciona cuando están enojados o agresivos. Y también funciona para el mal de amores. El principio es simple: el sonido que escuchas en tus oídos debe ser más fuerte que los sentimientos que irrumpen en el mundo interior.

 

El objeto de los audífonos es aislarse, desconectarse,  controlar el estado de ánimo. Esta generación ha hallado la estrategia de autogestión perfecta que es es muy astuta, y funciona. Los adultos pueden aprender de los jóvenes a escuchar simplemente un poco más sus instintos para protegerse.

 

Al final, los audífonos también pueden servir para autoprotegerse de la creciente contaminación acústica en los espacios públicos. Ya sea en el supermercado, en las tiendas de los centros comerciales o en el autobús. Gran parte de lo que entra en nuestros oídos está más allá de las preferencias personales. Los adolescentes están tan enojados como muchos adultos. Sin embargo, reaccionan de manera diferente. No exigen oasis de silencio, pero reclaman su derecho a su propio sonido con la cultura de sus auriculares, afirma el experto.